Pues yo siempre estoy con el rollo de que estoy sola y de que llevo muchos años sola y tal y tal, pero no, no es verdad.
Vamos Jabba y yo para los trece años. Acababa de cogerla cuando me independicé. Los tres primeros años fueron duros. Es burraburra, enorme, cariñosa, pesada y enérgica, como tiene que ser un perro. Me destrozó todo. Libros, portadas de discos, pelis de vídeo, zapatos, fundas de cosas… Me pasé años teniendo las cosas colgadas de las paredes, a más de metro y medio, donde ella no llegara. Después se tranquilizó, pero seguía haciendo cosas de estas en plan actoprotesta. Todavía tengo que poner sillas encima del sofá, que sino, se sube.
Como buen cánido que es, es noble, fiel, leal, tonta, social, simpática, pelma, comemierdas y se pirra por perseguir a un gato.
Durante 10 años (hasta que ha estado viejita) ha venido conmigo donde yo fuera. Cafelitos con amigos, a terracitas. Comidas en el campo, ella que se venía. Que tocaba hacer compra, ella en la puerta del súper. Que tocaba domingo de dominguero, pues ella cargada en el coche. Que tocaba domingo familiar, todos con los perros (todos en casa tenemos perro, menos mi hermano pequeño, que ahora se ha pasado a los gatos, y sólo cuando ha habido sobrinas hemos dejado de llevarlos).
Esto no es estar solo.
Ahora está viejita. Es enorme (40 Kgs) y sufre de los cuartos traseros. No sé lo que es (puede ser artrosis canina, alguna hernia…), porque sea lo que sea, el tratamiento es el mismo: antiinflamatorios, controlar el peso y ejercicio moderado, que no deje de moverse. Pero hace unas semanas la degeneración es más rápida. No sólo arrastra la pata derecha sino que tiene algún tipo de problema neuronal en la parte izquierda, y anda como de lado y se le mueve la pata como si quisiera rascarse. Es involuntario, porque cuando le pasa le molesta, se queja. No es continuo, sólo cuando lleva tiempo sin moverse. Después por la calle, va contentíssima. Le va mejor trotar que andar, y eso hace. Sigue comiendo sus mierdas cuando va suelta y corre y salta (un poquito) si jugamos.
No se puede hace nada. Es vejez, simplemente.
Yo tengo miedo de que sufra, y, a qué negarlo, de verla sufrir. Llegados a este punto, ya no tengo miedo de que muera.
Me da miedo verme sin ella.
Soy miedosica. Me da miedo estar sola. Me dan miedo los ruidos en la noche y claro, con Jabba no pasa nada, porque si pasa algo ella estará ahí para avisarme y/o defenderme. Me he paseado con Jabba por el barrio chino (cuando era chinochino) sin sufrir. He dormido con las puerta de casa abierta y salgo a la calle cuando me viene en gana, que con ella es fácil.
Cuando muera, fijo, cambio la puerta. Fijo no me voy de paseo a medianoche. Fijo que no vengo a casa a comer…
Cuando muera sabré, de verdad, lo que es estar sola.


