Una de internet

Estoy en Barcelona. Me he venido al compartim, unas jornadas que se engloban dentro de las Jornadas de Buenas Prácticas en la Gestión del Conocimiento que organiza el Departamento de Cultura de la Generalitat.

Se presentaba el libro El treball col·laboratiu a l’administració mediante una mesa redonda y ponencias de diferentes personas muy entendidas en este tema y para el desarrollo de mi trabajo consideré que era importante venir, verlo, tocarlo, olerlo y no seguirlo en streaming o mirar después los slideshares.

Por este motivo pedí dos días de vacaciones y me vine para acá.

Claro, dos días porque es pre-puente, iré con gente que “conozco” vía twitter (me enteré del evneto por twitter), y ya… pues me quedo un poco más, pierdo el tiempo por aquí, veo dos expos, visito Muji y veo amiguitos. Amiguitos que me apetece mucho ver…

El tema es que cada vez hay más amiguitos que me apetece mucho ver, porque sumo los de toa lavida que viven aquí, con los que he conocido a través de internet. Fotolog o twitter. Es lo mismo.

Conocer a personas en internet tiene su punto: no les conoces, pero sabes qué les gusta, qué no tanto, cómo se expresan, en qué trabajan (si quieres), qué otros amiguitos tienen en internet, cómo es su red social…

Mi experiencia con desvirtualizaciones siempre ha sido positiva. Sé que hay veces en que no lo es tanto, en las que se pueden dar malos entendidos y que las personas no cubren las expectativas. Pero, insisto a mí no me ha pasado.

Primero porque voy a conocer a una persona, no a la idea que yo tengo de ella. Segundo porque he tenido la fortuna de cruzarme con personas inmensas. Me río con ellos offline tanto como me río en internet, hablo con ellos tanto como hablo en internet, y, fundamental, aprendo de ellos mucho más de lo que aprendo tratando con ellos en internet.

Aprendo de su forma de ir por la vida, que no es fácil de ver mediante texto, con pequeños detalles: cómo tratan a los camareros, cómo comen, cómo hablan y gesticulan, cómo hablan con sus compañeros y cómo gesticulan cuando están contentos y cómo se contraen cuando te cuentan algo suyo.

Y ese es el punto que me encanta. Ese es el punto en el que siento que son amiguitos que quiero volver a ver: cuando se crea entre tanta gente la microconversación que lleva a hablar de la enfermedad del padre, de la muerte del suegro, del problema de la familia, de la ruptura de una pareja amiga…

Cuando la cosa deriva en temas realmente personales y que les han hecho pupita, pero que te los cuentan para ayudarte, para echarte una mano, para que aprendas no sólo de lo que saben sino de lo que han vivido, entonces todo vale la pena. Entonces sabes que sí, que las personas son fantásticas, que la buena gente existe en todos los sitios, sectores y profesiones, y que cuanto más humana es la persona, más grande será se dedique a lo que se dedique.

Estoy durmiendo en casa de Roser, hable de ella aquí. Ayer comí con 10 “desconocidos”; he comido con otros tres y me lo he pasado realmente bien y he estado realmente a gusto; he cenado con tres amigas del fotolog (una era la segunda vez que la veía); mañana echaré el día en Girona con Anna (mucho twitter y llamadas con lo que la conozco “más”); el domingo capaz que llamo a otra “desconocida” (a la que le apetece presentarme a su marido) para tomarme un café antes o después de ir al Mercat de Sant Antoni…

No, internet no es para nada malo.

Yo no sería lo que soy ahora sin una legión de personas muy generosas, honestas y sinceras que he conocido a través de fotolog y twitter.

Y me encantaría poder agradecérselo.

6 comentarios en “Una de internet

  1. Un placer hacer de cicerone de tan selecta visitante… ;-) Una servidora tampoco se sentiría “completa! del todo sin los trocitos que le aportan sus semejantess 2.0. Si, además, depués desvirtualizas y cultivas una relación, las aportaciones son impagables.

    Pasear, charlar, café, charlar, comer en buena compañía, charlar, visita a la pastelería, charlar… Y una fugaz visita a una “llibrería de vell” a la que tenemos que volver. Como si no nos hubieramos visto jamás, nos faltaron horas para explicarnos todo lo que teníamos que decirnos. Pero, por suerte, ocasiones no faltarán de volver a vernos. Un abrazo fuerte y feliz regreso a casa.

    1. Argentina es uno de mis viajes pendientes… Es tan enorme! tiene tantos paisajes, vertientes, idiosincracias…

      No dudes que lo haré. Te buscaré cuando pise Buenos Aires. Me enseñarás tu trocito prefe de ciudad? Mira que es grande! :D

      Un abrazo.

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