Una de donde venimos

De las conversaciones que me gustaría tener con un amigo, es que me cuente cómo transcurrió su infancia-adolescencia-loquesea. Él es muy de razonar, con unas bases éticas y morales inamovibles, agnóstico a matar, consecuente, inteligente, sensible, curioso, abierto… Le encanta la gente y aprender de ella. Pero todas estas cualidades y valores, que podrían hacerle igual a cualquier otro que las tuviera, van con una personalidad propia. Es de estas personas con “personalidad propia”. Que personalidad propia es una redundancia? Pues la verdad es que sí, pero somos tantos con una “personalidad común”, que a la que te encuentras una “personalidad propia” extraña.

La cosa es que en el caso de este amigo, su personalidad se desarrolló en un ambiente opresivo y estricto, sin posibilidades de apoyos para desarrollarla. Se apartó del ambiente  y hombre, quedaban restos de cierto conformismo ante cosas que desconocía, pero se las apañó para seguir pensando y haciendo como él quería. Solo.

Me he llevado sorpresas cuando he conocido las relaciones que tenían amigos con sus padres.

Uno de mis pocos ex-amigos estaba totalmente sometido a sus padres. Disfrazaba este sometimiento de diabetes, y de vaya tontería no aceptar vivir en sus casas. Efectivamente, vaya tontería no aceptar vivir en sus casas, pero no veáis lo mal que me sentía yo cuando iba a su casa y me encontraba con pestillos detrás de todas las puertas, porque nunca sabías cuándo iba a entrar gente como perro por su casa. Y la de broncas que me llevé por no cerrar, claro. No cierro con pestillos ni la puerta del baño de los bares, voy a cerrar con cerrojo el portal de una casa de pueblo o la puerta de una habitación en la que estoy durmiendo. Pues le parecía al chico lo más normal del mundo. Me lo encontré hace un par de semanas en mi trabajo. Afortunadamente se ha ido a vivir a otra ciudad, con la escusa de que no puede aquí estudiar y trabajar, pero en realidad ha podido (al fin) elegir entre su novia y su madre. Este chico, criatura, no desarrolló una personalidad propia… Tiene una personalidad común tatuada y amortiguada con libros de autoayuda. Cuando conocí a su familia entendí que buscaba un camino por dónde salir de ahí, pero sin una intención real de salir, no quería dejar la comodidad que tanto le oprimía.

La cosa es: hasta qué punto el entorno te obliga? Cuando tienes educación y criterio, hasta qué punto puedes hacer lo que consideres que tienes que hacer sin echarle la culpa a los padres? Hasta qué punto los padres consideran que los hijos son tan suyos que tienen que ser lo que ellos quieran?

Un gran amigo del cole estudió biología durante 8 años (tres planes de estudios conoció la criatura) porque el padre era médico, y primero de biología convalidaba con algunas asignaturas, p’allá que se metió. A los 28, decidió que tenía que ir a estudiar traducción (lo que más le gustaba del mundo, por detrás de los chicos, eran los idiomas), y p’allá que fue. Su madre tuvo un disgusto, como supongo que todas las madres cuando su hijo no es lo que ellas quieren, pero no creo que fuera tan disgusto como él pensaba. De lo de aceptar que sea homosexual…  En su momento, cuando empezó a descubrirlo, la conversación se terminaba con un “pero yo no lo soy porque no le puedo dar este disgusto a mi madre”. Ahora está viviendo lejos de su madre. Contento, supongo. Con muchos años y experiencias perdidos, aunque más vale tarde que nunca. Este se refugió en autoayuda y aerobic.

Este tema me está rondando la cabeza desde hace tiempo y me sale ahora porque he sabido de desapegos de gente que tiene familia desapegada… Desapegos extremos de familia desapegada en extremo.

Y qué hay de mí? Mucho hablar de los demás… Pues yo tengo un padre y una madre que no se quieren y nunca se han querido, y escribiendo esto me doy cuenta de que quizás por eso no nos han querido tener: no se han tenido entre ellos, y a nosotros nos han querido mucho, pero sin posesión. Somos 4 hermanos cada uno de su palo. A todos nos resbala alguna neurona y no nos avergonzamos de ello. Creo que, en general, los 4 nos aceptamos bastante bien a nosotros mismos, que me doy cuenta que no es poco. De hecho, mis hermanos/a son lo más.

6 comentarios en “Una de donde venimos

  1. Buffff!!!! Me he leído la entrada y descubro muchos sentimientos encontrados.
    Existo gracias a mi familia y soy quien soy pero no gracias a ellos…. complicado explicar en un comentario.
    Gracias por compartir y transmitir tanto.

    Felices Fiestasssssss

    Un besote

    Elena

    1. El tema de las familias me llama mucho la atención porque parece que todos nos hemos caído de un nido, pero estamos condicionados por lo que hagan nuestros padres. O lo que hayan hecho. O lo que quieran hacer. Con los hermanos ya es otra cosa…

      Gracias a ti!!
      Que ilusión me ha hecho tu comentario! Ni te imaginas!

  2. Yo vengo de donde estoy. O sea, sigo en mi cada con 33 años. Decir que tardé 13 años en acabar la carrera (4 planes distintos). Siempre se hacen cosas por no dar disgustos a los padres, la verdad. Pero a mí al menos me han aguantado que sea un desastre. Nunca he dado problemas en casa y he hecho lo que más o menos he querido, pero creo que me tengo que remontar más para ver el por qué de mis comportamientos muchas veces. Hace tanto que ni me acuerdo, o a lo mejor es genético, vaya usted a saber, Tona
    Pero siempre culpo a mi madre de haberme hecho una persona cobarde. La hiperprotección (que se cura más o menos cuando te vas a un piso de estudiantes mucho tiempo) de mis primeros años he marcado mi vida. Nunca hago cosas que me parece peligrosas o absurdas (aunque después mi conducta sea peligrosa y absurda algunas veces). Nunca he conducido la bici por la carretera, ni me he comido una tableta de chocolate entera. Y alguna cosa que hago que no tenga sino la aprobación, la tolerancia, la hago a escondidas. Tampoco me escondo mucho porque ya sabe que soy un exhibicionista, pero si, hay secretos, jajaja.
    Algún día cuando vaya a las Illes se los contaré.

    1. Lo de cuando vengas a las Illes, querré verlo… XD
      Lo de culpar de la cobardía por la hiperportección… creo que es de esas cosas que dependen de uno. Nene, no le puedes echar la culpa a tu madre! =D
      Yo soy excepcionalmente prudente, menos lo de comerme una tableta entera de chocolate (o una caja entera de galletas), todo lo demás tampoco lo hago. Bueno, llevo años detrás de un monopatín y puede que ahora esté llegando el momento de tenerlo, pero evito cosas que puedan ser peligrosas y voy con cuidado… Y no fui sobreprotegida! XD

      Pero entiendo por donde vas…

      Por cierto. Muás Mame! Me encanta hablar contigo!

  3. Creo que cada persona obra en consecuencia con lo que cree que es lo mejor para el y su familia , en mi caso soy de los que llevan toda la vida anteponiendo los deseos de los demás a los míos.
    Es frustrante y cada vez me digo a mi mismo (siempre me escucho pero no me hago putocaso) esta es la última vez que me la trago….pero siempre vuelvo a caer.
    En fin creo que quien más y quien menos tiene alguna historia similar que contar de el mismo o de un familiar

  4. Lo de “siempre me escucho pero no me hago puto caso” me suena taaaaaaaanto! XD
    Va, propósito de año nuevo: hacerme caso.

    Encantada!
    :D

    (por cierto, que digo yo que en enero debes cumplir años o algo, por tanto, felicidades!)

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