Una de etiquetas

Me encantan las etiquetas. No puedo evitarlo.

Ordenar las cosas. Ponerlas en un sólo sitio, me parece un rollo. Cuando son cosas, vale. Cuando son documentos… Mira… si son oficiales y tienen un nombre, pues sí… Fotos? Cómo clasificas fotos? Y libros? Y discos? Y recuerdos?

Al final, me temo, por orden alfabético. A lo fácil. Recuerdas el autor. O recuerdas el título, y p’allá que vas. O te inventas clasificaciones lógicas y razonadas para poder establecer criterios para poner las cosas en el sitio donde el criterio te dice que las pongas.

Pero el maravilloso mundo digital de la nube, nos permite etiquetar. No tenemos que ponerlos sólo en un sitio, podemos ponerlo en varios. Podemos referenciarlo. Para mí las clasificaciones son nombres. Las etiquetas son adjetivos. Por decir algo. A ver si m’explico.

Las etiquetas te permiten ponerle nombre a recuerdos. Si pudiera etiquetar discos, etiquetaría no sólo por estilo musical (sobretodo para los que buscaran en la discografía, a pesar de que lo que para uno es rock para el otro puede ser “heavy” :S), sino por sensaciones.

Os cuento cómo van mis etiquetas en gmail. Tengo etiquetas por quién es el correo: familia, amiguitos internet, conversaciones, nuevos amiguitos, pitiforo fotologuil, cositas de trabajo… Y asín clasifico (sí, ya sé, muy ortodoxo no es, pero yo me entiendo). Estas etiquetas van cambiando… Hay personas con etiqueta propia y personas (o grupos de personas) que jamás tendrán etiqueta, porque las etiquetas que molan y las que hacen que tengas derecho a pestaña en la carpeta, son las de sensaciones: luz, alegria, amistad, error, ilusión, decepción, descubrimiento, cariño, azul… Y me encanta. Me encanta etiquetar por instinto porque sé que esa sensación es la que recordaré cuando busque el email. Me da igual quién lo mandó y de qué trataba y si lleva adjunto o no. Recuerdo que me hizo reir, que me hizo llorar, que hizo que pudiera ilusionarme, que me entristeció… Si una persona o grupos de personas tienen etiquetas de estas, es fácil que les saque etiqueta propia.

Las etiquetas también permiten que no tenga que ser todo tan complicado, pero me gusta.

Esto mismo lo uso en todo lo que sea etiquetable o listable: el delicious o las listas de spotify. Etiqueto por instinto. Y que puede que un día una canción me provoque una sensación diferente a la del otro día? Pues sí, pero en estas cosas la primera impresión es la que me queda… Si es una impresión neutra, no se etiqueta. Se etiqueta lo extraordinario.

También las tengo menos sensibleras. Las “foto” y las “datos personales” para encontrar fácilmente las fotos que me envían y las direcciones que me mandan también están. Por que sí, también busco por “en qué email me mandó su teléfono”? Pero no es tan bonito…

Y también me han dicho que es una tontería etiquetar cuando puedes preguntarle a Mr. G que te saque todas las conversaciones que contengan una determinada palabra. Pero eso sí que no es bonito…

7 comentarios en “Una de etiquetas

  1. Sin normas, sin pautas, sin nomencaltor. Las palabras, las etiquetas, tienen el alcance que les queramos dar: de ahí su potencia.

    No sé porqué, pero lo de que etiquetes por instinto me lo creo a pies juntillas. ;-)

    1. Mira que eres sabiodoncilla… Cuando quieras te lo demuestro, Flanagan…
      XD

      Endemientras, voy a ver qu es “nomencaltor”

      (Por cierto, ests en el topfive de alegria e illusi. Lo he mirado antes! :D)

  2. A mi me gusta colocarlo todo, ordenarlo todo, que cada cosa este en su sitio …. en contaposición, adoro la Naturaleza Salvaje, sin control …. las tormentas, el mar bravo, las montañas agrestes ….

    1. Ains… Mi problema es que no sé definir las cosas. Mis cosas no son sólo una cosa… son varias… Necesito poder ponerlas en diferentes sitios. Buscarlas de diferentes formas.
      Soy la típica metódicadesastrosa. Dejo las cosas en un sitio por instinto. Pongamos el mando a distancia de la tele. Yo no puedo colocar las cosas en su sitio lógico, sino en el sitio donde las cosas quieren colocarse. Sino, me olvido de la catalogación, del sitio donde las he puesto y hasta de porqué las he puesto ahí.
      Ha llegado a aparecer el mando a distancia en la nevera. Y cuando quito cosas de enmedio para ponerlas “en su sitio, pero no muy escondidas porque no me acordaré”, nunca las encuentro…

      Amos, que las etiquetas son fanásticas para los caóticos!

      Vaya ladrillaco! Eso por preguntar!! XD

      Qué ilu que me cuentes cosas!

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