No soy una marca personal

Esta soy yo. Una foto fantástica, que me encanta, retocada por un amigo. Y me convirtió en un dibu. Pero soy yo.

Hace un par de semanas se juntaron varias cosas que tenían que ver con yo, me, mí, conmigo y mi imagen online.

Para un tema oficial no consideraron oportuno subir esta imagen, cosa que entiendo porque si daban permiso para subir fotos que no fueran de personas se llenaba la cosa de logos.

Pero esto no es un logo. Mi logo és éste:

No, no es un logo al uso. Ni siquiera es un logo. Es un dibujo que mi supersobrina Martina me dió hará más tres años (tendría 4) diciendo: “Toma Tona, Jabba”. Me la comí a besos y cuando me lo guardaba para llevármelo me dice: “No! Tengo que cortarlo” y lo recortó tal cual lo veis, intentando recortar la silueta sin meterse en la figura. Me gustó. Tenía que usarlo para algo y lo pimplé en mis tarjetas y mi web. Y no me representa. No soy yo. No hay un concepto detrás. Pero ahí está y me gusta. A mí.

Lo del tema oficial me obligó a plantearme un cargo profesional y una foto mía, y fue altamente incómodo definirme y elegir una imagen con la que mostrarme.

La misma semana abrí un debate en el muro de facebook de una compañera en el que se identificaba en gran parte la identidad digital de la gente con la foto del avatar, se suponía que yo era Penélope Glamour y estaba hablando con Mazinger Z que al dia siguiente hubiera podido ser vetetúasaber quién. Yo defendía que yo soy yo independientemente de quien tenga en mi avatar, que pueden ser cuatro imágenes de momento: Penélope Glamour, Jane Fonda como Barbarella, Uma Thurman en Los Vengadores o Carrie Fisher como la Princesa Leia (este último reservado el día del orgullo friki y el 4 de Mayo). Defendía yo que quedarnos con un nombre o una foto era tan simple como quedarte con la primera impresión en la vida real, guiándonos sólo por la fachada, y las guías del personal branding tienen pinta de maqueo de fachadas.

Es un poco exagerao decirlo, pero es como se puede quedar la cosa. Igual me chincha tanto, como dice mi Evita Gil, por juntar un término tan mercantil (marca) con algo tan humano (persona).

Yo me dedico al socialmediismo y se me está requiriendo que sea una marca personal, de hecho, se me considera una marca personal. Y no. Soy una persona que puedo ser coherente (pocas veces) y muy incoherente (casi siempre). Como no llego al bipolarismo, sí que es verdad que hay ciertos puntos que pueden vehiculizar mi personalidad. A saber: si tengo el día bueno puedo ser ocurrente, Star Wars, animales, perros y otros bichos con nombres de personajes de Star Wars, cierto criterio musical, soy (en general) buena gente y (en general) me gusta la gente y me gusta ayudar.

Y me vienen personas humanas a preguntar cómo aparecer en la interné para que se les vea más, porque tienen una empresa pequeña o son autónomos y quieren presencia en un entorno online que hoy en día forma parte del físico. Entonces les cuento lo básico de facebook, twitter, linkedin, posterous, tumblr… les comento para qué les puede servir cada plataforma, si saben lo que quieren más o menos les doy una guía y, lo que digo siempre es: no quieras ser algo que no eres. Si eres majo, cojonudo, pero si no lo eres, no quieras serlo, que con suerte, pasarás por graciosillo. Ser como uno es, no es construir una marca personal.

PORRRRRFAVORRRRR, no nos obliguen a ser marcas personales en internet, porque nadie nos obliga a ser marcas personales fuera de internet. Nos ayuden a no cometer errores, nos comenten que el hecho de estar detrás de una pantalla no nos aisla del mundo, nos enseñen que no hay un mundo online y un mundo offline, que es todo lo mismo. Y que sí, que hay fakes, pero nos enseñen ustedes, si les place, a no serlo, nos enseñen a reconocerlos y a alejarnos de ellos (si queremos, claro). Nos enseñen a elegir qué queremos hacer.

Aquí despotriqué ya de la marca personal y Fernando casi me convenció. Pero no. Sobretodo por eso que “nos guste o no somos marcas”. Y no contaré otra vez la superimpresión que me llevé cuando conocí a Fernando cuando yo conocía a Titonet. Me esperaba un señor sentenciante, y es una de las personas humanas más grandes que he conocido. Su verdadera marca la deja en la gente cuando se le conoce. Titonet desaparece ante Fernando. Y estas son las únicas marcas personales que deberían existir, las que nos dejan las personas, no las marcas con nombre de persona.

Damas, caballeros, Tona Pou no es una marca personal. Soy yo. Soy una persona. O intento serlo. Y lo mío me cuesta. No me compliquen más.

Y sin taaaaan importante es saber qué cara tengo, os facilito la tarea de buscarme.

Y un año después añado este enlace que me ha mega encantado al respecto de marcas personales y tal y tal.

11 comentarios en “No soy una marca personal

      1. Soy caro de mantener…
        Y muy tristón.

        Pero si sabes de una soltera divertida e inteligente que me quiera comprar me avisas.
        Soy barato y divertido.

  1. Creo que la diferencia está en cómo utilizas tu presencia en internet. La eterna mezcla personal+profesional.

    Si quieres que tu presencia en internet te ayude de alguna forma a aumentar tu cuenta de ingresos eres una marca personal, sino pues simplemente una usuaria más.

    Y “presencia” significa “presencias” (twitter, facebook,…) cada una por su lado pero en lógica relación.

    Osea, lo de marca va asociado a modelo de negocio.

    1. Ves? Eso me gusta más… Si empezamos a llamarle “modelo de negocio personal”?
      Al menos aparece la marca negocio, que neutraliza cualquier sentido humanista del significado “personal”
      Kenó? =P

      1. Supongo que acabará llamándose algo parecido. Cuando la presencia digital sea tan necesaria como el teléfono móvil y haya gente que la use para “comer” y gente que no pues habrá ir poniendo etiquetas y subclasificaciones.

        De momento “marca personal” a secas que lo de usar la presencia personal para uso personal creo que no queda bien ni todos lo hacen de la misma manera. Hay que empezar a clasificar y etiquetar a los grises…

  2. Ains Dáviz, porqué tenemos que etiquetarnos tanto? Para qué? No vale ya?

    La presencia digital es necesaria si la hacemos necesaria. Depende de la curiosidad de la persona, de lo que le guste aprender y de su ambición. Me megaencanta pensar y saber que mi hermana enfermera, mi hermano violinista y mi hermano enfermero vivirían tanricamente sin presencia digital.

    Yo la quiero porque me chifla la gente. Y me dedico a ello. Es mi fuente de aprendizaje continuo, pero afortunadamente, no es imprescindible tener presencia digital, y, por lo que se vé conmigo, se puede tener una presencia personal y no profesional a pesar de dedicarte a lo internetil. Y, te digo un secreto: el teléfono móvil es prescindible. Vente a Mallorca un par de días y te lo demuestro. =D

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