Vivaldi y Piazzola

Este señor calvo de blanco que toca el violín es mi hermano Sebastià Pou. Violinista él de profesión. Lo que más le gusta del mundo es tocar el violín, lo segundo que más le gusta es (empatado) enseñar violín y piano a peques, jugar con su perra loca y jugar al Starcraft o qualquier videojuego. Es bueno en todo. Huelga decir que a poco que puede simultanea lo segundo que más le gusta del mundo: juega con sus alumnos y sus alumnos con su perra loca, y todos contentos.

Resulta que han montado un concierto juntando las Cuatro estaciones de Vivaldi y las Cuatro Estaciones Porteñas de Piazzola. El programa es sólo eso. Y lo tocan intercalado, m’ecsplikaziono: primavera de vivaldi, y primavera de Piazzola. Verano de Vivaldi y verano de Piazzola. En quinteto de cuerdas y clave/ teclado.

Y me ha encantado. Pero que mucho.

Primero porque ahora me gusta cómo toca mi hermano. Hasta hace un par de años tocaba muy requetebien, pero no me llegaba, y ahora ya sí. Y todas esas horas de los principios de sus estudios de violín valieron la pena (un niño tocando el violín en los primeros años es lo más parecido a una tortura china).

Segundo porque mola mucho cuando te plantas delante de un grupo de músicos que suenan como grupo de músicos. Ellos (seis) suenan como uno. Tercero porque se lo pasan bien, se nota que han hecho un esfuerzo porque el programa es difícil y ellos son jóvenes, pero lo disfrutan. Dice mi hermano que se han equivocado bastante, pero no lo hemos notado.

Recomiendo fervorosamente la música de cámara. Mucho. Recomiendo fervorosamente ir a conciertos pequeñitos. De músicos noveles, de programas poco convencionales, de apasionados que arriesgan. En este caso no se arriesga mucho con el programa, pero se puede dar el caso que entre profes de escuelas de música salgan dúos y tríos de viento (la trompa, esa gran ignorada), música de percusión… Puede que la entrada al concierto cueste dinero, puede que sea gratis. Puede que el concierto sea dentro de un ciclo de música, o que sean conciertos sueltos como setas. Puede que sea en un teatrito, una plaza o una iglesia. Puede que lo haya organizado un conservatorio, una escuela de música, el ayuntamiento o los mismos músicos. Pero sea como sea, vale mucho la pena ir a oír música. Música nueva, intérpretes e interpretaciones nuevas, espacios y sonoridades nuevos.

A los que estén en Mallorca, esta noche a las 21.30 en el Castell de Bellver. En septiembre en el Claustre de Pollença y no sé dónde más. Ya actualizaré. Id a verles, escucharles y disfrutarles. A los que no estén en Mallorca, miren en el periódico del pueblo donde están veraneando, o en el de su pueblo sin veraneando, y denle una oportunidad a lo que los músicos quieren contarle a través de la interpretación de música que han compuesto otros.

La música mola.

4 comentarios en “Vivaldi y Piazzola

  1. Me dan mucha envidia los músicos. Es una habilidad que no tengo. Respeto mucho a los que se dedican a ello profesionalmente. Es de las formas de arte que más mérito tienen.

    1. Yo admiro mil a la gente que dibuja. Una vez Porterodelantero me dijo que lo del dibujo/ilustración/pintar, es un 20% de talento y un 80% de músculo. La cosa es que sin este 20% de talento no hay forma de desarrollar el 80% de músculo…
      Lo he intentado con la pintura.

      la cosa es que tengo un 30% de talento para la música he desarrollado ni un 30% de músculo.

      Lo sé: hay pá matarme

  2. Uep! Jo conec a n’en Sebastià. Som pianista i l’he vist varies vegades. Me’n record de quan tenia pel! :D És molt molt bo!! Ets sa germana? jajaja quina gràcia!

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