La casa del perro de Wright

Hay un blog que me gusta mucho que no es otra cosa que cartas. Manuscritas. De las de siempre. Si sale la foto, pues la ponen, sino, pues no. Tampoco es que se compliquen mucho la vida.

Las cartas son de personas famosas, personajes históricos o personas normales y corrientes. Se llama letters of note, y lo recomiendo encarecidamente. Es curioso y satisface el cotilleo morboso, ya que supone que la correspondencia privada es sagrada.

Me ha encantado la carta de un crío (educadísimo) de 12 años a Frank Lloyd Wright, el súper arquitecto. Con todo el descaro y el desconocimiento le pide que le diseñe una casa para su perro (un labrador, para más datos). El padre de la criatura (supongo que para quitárselo de encima) le dijo al crío que si el arquitecto este grandioso diseñaba la caseta, la construían juntos, ya que Wright había diseñado la casa familiar. Y con dinero por medio, eh? Nada de mandar trabajo por nada! El crío le dice al arquitecto hasta lo que mide y pesa el perro, no vaya a ser no le entre en la caseta.

El arquitecto le dijo que si eso le venía mal, que se lo recordara más adelante. Y el crío se lo recordó más adelante.

Contra todo pronóstico (y supongo que para horror del padre) Wright aceptó, y tuvieron que hacerle una casa a Eddie.

Pero como nada es perfecto y los perros tienen sus preferencias, a Eddie no le gustó la casa y la derribaron unos años después.

La casa es fantástica. La carta también.

El post.

2 comentarios en “La casa del perro de Wright

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